Salud y Ayuda Oficial al Desarrollo

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La Ayuda Oficial al Desarrollo en salud

La cooperación internacional

 

La Ayuda Oficial al Desarrollo en salud

En el informe elaborado por la Comisión de Macroeconomía y Salud (CSM) Sachs calculaba que se deberían destinar 57 mil millones de dólares adicionales en 2007 y 94 mil millones en 2015 para lograr los ODM. A pesar de los incrementos presupuestarios que puedan realizar los PVD, la falta de recursos hace que la mayor parte de esos fondos deban proceder de la ayuda internacional.

En la actualidad se destinan entre 6 y 12 mil millones de dólares de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) a salud. Según la CSM haría falta destinar 27 mil millones para 2007 y 38 mil millones en 2015 para lograr alcanzar los ODM.  Estas cifras podrían conseguirse si los donantes alcanzaran a destinar el 0,7% de su PIB para AOD y al menos un 15% de esos fondos fueran para salud.

El papel de la cooperación internacional para resolver los problemas de los países ha sido reconocido por los estados desde el propio nacimiento de las Naciones Unidas. Así, en los artículos 1 y 55 y 56 de la Carta de las Naciones Unidas todos los Estados miembros se comprometen a colaborar y cooperar técnica y económicamente para  dar plena efectividad a los derechos de las personas, como el derecho a la salud.

Varias décadas después, en la Declaración de Alma Ata, los gobiernos reconocían la grave desigualdad existente en el estado de salud de la población, particularmente entre los países desarrollados y los PVD, y alentaba a los Estados a trabajar a través de la cooperación internacional para lograr la igualdad de acceso a la salud.

Más recientemente, en la Declaración del Milenio del año 2000 la Asamblea General ratificaba la importancia de la cooperación internacional para resolver los problemas sociales, económicos y políticos que afronta la humanidad y exhorta en varios de sus artículos al incremento de la ayuda oficial al desarrollo (art. 15, 26, 28).

Otras resoluciones (Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, Asamblea Mundial de la Salud, PIDESC…) también reconocen la responsabilidad y la obligación de apoyarse mutuamente en la implementación del derecho a la salud. En el actual mundo globalizado esta responsabilidad compartida parece más obvia que nunca ya que las decisiones a nivel local, nacional e internacional se influencian unas a otras. 

El gasto anual para cooperación al desarrollo en salud realizado por la suma de todos los países desarrollados (10.000 millones de $) es equivalente a la cantidad gastada en helados en Europa.

Global Health Watch

 

La cooperación internacional

La cooperación internacional es más que la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), es la suma de las políticas económicas, comerciales, sociales, culturales y políticas que cada  estado defiende en los foros internacionales y que acaban por definir las relaciones entre el Norte y el Sur.

Este hecho no impide reconocer la importancia de la AOD como herramienta para mejorar la situación de salud de los PVD. Para ello, los países donantes deben establecer sus políticas de cooperación en base a criterios de cantidad y calidad de su ayuda.

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La cantidad: El principal referente sobre la cantidad de AOD que deben destinar los gobiernos donantes es, como ya se ha indicado, el del 0,7% de su PIB adoptado por la Comisión de Desarrollo Internacional en 1970. Más de treinta años después de su ratificación, tan sólo 5 países alcanzan o superan ese porcentaje y la media resulta, apenas, un 0,33% del PIB 

A la vista de la trascendencia de algunos sectores clave para el desarrollo humano, en 1995, durante la Cumbre Mundial de Desarrollo Social de Copenhague, se propuso reorientar la AOD hacia la inversión social básica en los PVD mediante un acuerdo por el que los países donantes se comprometían a destinar el 20% de su ayuda a servicios sociales básicos (educación básica, salud básica, acceso al agua potable, eliminación de la malnutrición y acceso a planificación familiar) mientras los países receptores destinaban el 20% del gasto público a dichos servicios. Esta iniciativa se bautizó por ello como Iniciativa 20/20.

El Plan Director Aragonés 2008-2011 se hace eco de esta iniciativa, como también lo hace el Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012.

Por lo que se refiere exclusivamente a salud, la recomendación actual fija en un 15% el  monto que debería destinarse de la AOD a salud para poder cumplir los ODM. A día de hoy esta cifra está lejos de alcanzarse, poniendo en peligro, como se expondrá más adelante, la consecución de los ODM.

La cantidad de AOD destinada por los países donantes presenta una importancia trascendental para muchos países, sobre todo para aquellos con un índice de desarrollo bajo. Sin embargo, esta ayuda va, en ocasiones, ligada a factores poco claros y parece quedar a criterio del donante más que a indicadores contrastados de necesidad y pertinencia. Como ejemplo, en 1998 en Guinea las donaciones representaban el 19% del presupuesto anual para salud, pero en 1999 esta ayuda descendió hasta el 2%, para volver a subir al 18% en 2000 (Banco Mundial, 2005). Esta incertidumbre y dependencia a corto plazo genera graves problemas de planificación para los países receptores.

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La calidad: Por estos hechos y otros contratiempos, se han llevado a cabo intentos de mejora de la AOD, como por ejemplo, incrementando los períodos de financiación hasta los 10 años (Departamento de Desarrollo Internacional. UK). De llevarse a cabo esta iniciativa permitirá, sin duda, una mejora notable en la planificación de los presupuestos para salud de los PVD lo cual a su vez repercutirá en una mejora de los sistemas sanitarios y por ende en la salud de la gente.

Pero éste sólo es un ejemplo de las dificultades y retos para alcanzar una AOD de calidad. La reciente Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo trata de marcar las pautas para que la AOD aporte el máximo beneficio a los países receptores. Para ello se solicita a los países donantes tomar medidas en distintos asuntos, tales como desligar la ayuda o fundamentar su apoyo en las estrategias del país donante.

Los principios que deben regir la calidad de la ayuda según la Declaración de Paris son:

  • Apropiación: los países receptores se comprometen a elaborar estrategias de desarrollo.
  • Alineación: los países donantes se comprometen a ajustar su ayuda a las estrategias de desarrollo creadas por los países receptores.
  • Armonización: los donantes se comprometen a coordinar entre sí sus esfuerzos para que las sinergias creadas incrementen la eficacia de la cooperación.
  • Gestión orientada a resultados: administrar los recursos y mejorar la toma de decisiones orientadas a resultados.
  • Responsabilidad mutua: donantes y receptores son responsables de los resultados del desarrollo.

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Última actualización el Martes, 26 de Abril de 2011 11:55  

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